Si te encuentras con una persona que te dice que lleva “un anillo de su abuelo” para recordarlo, vas a tener que tomarte su frase al pie de la letra y ser respetuoso ante esa pieza de joyería.
Sí, porque la empresa suiza
Algordanza, puede convertir las cenizas de tu abuelo en un magnífico diamante azul. Siempre se ha dicho que un diamante es para siempre, pues ahora lo será más sabiendo que si lo pierdes no estás perdiendo solo una joya, sino que puedes estar perdiendo los restos de tu abuelo o los de tu ser más querido.
Veit Brimer y Rinaldo Willy, los socios fundadores de la empresa, tuvieron esta genial idea y patentaron el sistema en julio del 2004, y desde entonces el negocio no hace más que crecer. Ya tienen representación en Suiza (la sede central), Alemania, Austria, Holanda, Bélgica, Francia, Portugal, Corea, Japón y desde hace poco en España con Algordanza Ibérica. Gracias a un secreto proceso de purificación de las cenizas y mediante tecnología rusa, consiguen convertir en diamantes las cenizas humanas y son capaces de garantizar un mínimo de calidad que equivale a la calidad más común entre los diamantes naturales.
El color azul del diamante es debido al carbono de las cenizas a partir de las que se elabora, aunque puede haber variaciones en las tonalidades de azul del diamante, y el por qué de esas variaciones está muy bien explicado en Algordanza: